Archivo del blog

05 febrero, 2015

Diario de una Adolescente

Vaya...
Recopilando papeles de cuando era adolescente, me he topado con un diario que llevaba cuando tenía unos 15 o 16 años. Este fragmento me ha gustado tanto que he decidido subirlo. 
"(…) Es como estar desperdiciando el ya de por sí escaso tiempo que tenemos de vida, siguiendo ese clásico patrón ya marcado, ya recorrido. No es suficiente: no puede ser suficiente. Vivir implica riesgo, desconocer lo que viene a continuación. La chispa de la vida está ahí, en no saber, en ser el primero en recorrer el camino. Un camino distinto, tuyo, inimaginable, inexplorado, nuevo, irregular,  imperfecto. Conocerlo todo, saberlo todo, abarcarlo todo. Y no saber nada, mirar al infinito, estar en todos sitios y solamente en uno. Conocer la inmensidad del mar mientras acaricias la superficie de una única concha marina. Tener la certidumbre de estar aquí, ahora, pero no saber muy bien dónde estarás mañana. Saber que quizá nunca volverás a estar aquí, despedirte. Y moverte. Siempre en movimiento, siempre yéndote. Porque el mundo es demasiado grande, ¡tiene tantas cosas! ¿Cómo puede la gente plantearse siquiera el asentarse en un único lugar, cerrando con ello tantísimas puertas? Duele pensarlo, duele ver tanta energía estancada, tantas oportunidades desaprovechadas, tantos secretos que nunca se descubrirán, tantas maravillas que no se contemplarán. Todo el conformismo crónico de personas como mis compañeros. El mundo les ha enseñado que eso es lo que hay que buscar, y ahora anhelan únicamente eso: el futuro ideal. Con su pareja igual de hipnotizada, su trabajo estable, su preciosa casa y sus niños.
Pero, ¿qué pasa después? Desear algo, uno desea algo porque desea experimentarlo, descubrir en primera persona sus secretos. En eso no hay nada que descubrir; la vida no puede ser eso. Tiene que haber algo más. Ese futuro perfecto, producto de la idea americana extendida y globalmente aceptada de persona exitosa, está demasiado usado y vacío. No puede ser una finalidad; no puede ser lo anhelado. Si lo fuera, nada tendría sentido. Suena más como un medio.
Pero, ¿un medio para qué? ¿Para vivir tranquila y establemente? Prefiero arriesgarme a vivir bajo un puente. Si para “vivir establemente” tengo que renunciar a mis sueños, a mis deseos particulares, para hacer una carrera, casarme y convertirme en un serio adulto respetable, prefiero morir. Porque vivir implica riesgo, emoción, ilusión, y nada de eso se consigue en mi casa perfecta, con mi Ken y mis pequeños Barbie y Ken Junior. Desearía escapar, pues, de estas cadenas que me atan a seguir tan odioso camino. Descubrir qué hay más allá, ser libre para seguir mi corazón, mi instinto, en todo momento. No tener miedo. Ese miedo que nos instalan en el pecho todos los días, de que seremos infelices si hacemos eso, si hacemos eso, si abandonamos los esquemas, si luchamos por ser libres.
Hay que ir por lo seguro, lo que garantizará que tengas para comer el día de mañana. ¿No te hace ilusión, tu futuro puesto de ocho lamentables horas tras un mostrador, tu novio insulso que vivirá preso como tú y además se sentirá cómodo con ello? ¿Tus hijos (porque tienes que tener hijos, procrear, por dios, o no estarás completa) , pequeños esclavos del mismo ciclo? Muy tentador, ¿no?
Dios, me pone enferma. Y sí, lo digo yo, que a diario ajusto más las cadenas de mi prisión en lugar de coger un billete de avión y escapar. Si solo tuviera una oportunidad… Pero no, por mi gente, y por el miedo que me ha legado la sociedad, sigo adelante, cerrando un poco más cada día la jaula que me transformará en uno de esos zombies grises y contentos de vivir como viven, condenados a buscar siempre y sin excepción ese futuro perfecto."

May Parodi

No hay comentarios:

Publicar un comentario